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“Relatos salvajes”

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Esta interesante película argentina habla de las pasiones humanas, que nos igualan a todos, pues se dan igual en pobres y ricos, hombres y mujeres.

Escrita y dirigida magistralmente por Damián Szifron, es una antología de seis cortos, independientes entre sí, pero que todos guardan un denominador común. “He querido encontrar el conflicto y tratar ese conflicto de la forma más directa” -declara Szifron-

Y tantos y tan intensos son los conflictos que se muestran que las emociones son llevadas a extremos: el rencor, el odio, el resentimiento, la rivalidad, la frustración, la avaricia, la cobardía, los celos, la venganza…¿quien no ha sentido alguna vez deseos de culpabilizar a otros por los fracasos propios y vengarse de ellos? ¿O ganas de matar a otro conductor que nos hace una faena al volante? ¿O una enorme frustración ante las reclamaciones a organismos oficiales? ¿Deseos de venganza ante un daño o perjuicio infligido a un ser querido? ¿Querer proteger a un familiar u amigo aun saltándose los limites legales? ¿Y qué decir de los celos, que pueden hacer perder la cabeza y desear lo peor a la persona amada?

Todas estas cuestiones, y la violencia irracional y sin control que acarrean, son tratadas en esta original película, con personajes reales que facilitan la identificación y con situaciones que nos plantean la cuestión: todos podemos tener fantasías salvajes en algunos momentos de nuestra vida, pero ¿a donde nos conduce dejarnos llevar por el impulso irracional que nos empuja a cumplirlas? Esta pregunta sugiere  plantearnos limites muy importantes en nuestras vidas: el límite entre la fantasía y la realidad o entre el pensamiento y la acción. Diferenciar la fantasía de la realidad nos permite mantener en el pensamiento algunas ideas, emociones o sensaciones que podrían ser muy conflictivas si las llevamos a la acción. Pensar o recapacitar va en contra de la actuación porque no se va a poder disfrutar del placer de la descarga de la agresión.  Si uno piensa, no descarga y hay frustración, pero esta frustración es necesaria de soportar para no vivir bajo el mandato de los impulsos, que como vemos en la película, pueden llevarnos a fines desastrosos. Pensar amenaza la satisfacción de actuar y agredir a los demás. Si se reflexiona, se piensa y se recapacita sobre algo que puede ser peligroso es más probable que no se lleve a la acción.

A los que os gusten las películas que os hagan sentir y pensar, os sugiero ir a verla.

Patricia Soláns

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¿PARA QUÉ SIRVEN LOS SUEÑOS?

 

SUEÑO 2

 

Una mujer joven sueña que baila formidablemente , un niño sueña que recorre su casa en la noche con una linterna en la mano, una anciana sueña que alguien devora un bebe, un enfermo de cáncer sueña que le pasa por delante, en una estación, el vagón de carga de un tren lleno de cadáveres de soldados muertos.

Los sueños son pensamientos en forma de imágenes. A través de ellos expresamos cosas, nos decimos cosas. Al soñar nuestra mente nos pone delante de los ojos cuáles son nuestros conflictos emocionales no resueltos, como un recordatorio periódico, como un ejercicio para encontrar la manera de repararse y mejorarse a si misma.

Cuando soñamos nuestra mente hace una función muy parecida a la que hace nuestro estómago cuando comemos, que consiste de digerir nuestra experiencia emocional del momento. Gracias a esta digestión la experiencia emocional puede ser transformada, comprendida y almacenada en forma de memoria.

Los sueños son una radiografía natural que nos devuelve la imagen de cómo nos han impactado emocionalmente los acontecimientos más significativos  del día.

Los sueños pertenecen al proceso primario de nuestro pensamiento, mientras que nuestros pensamientos conscientes pertenecen al proceso secundario. Es algo así como estar pensando en dos planos a la vez.

Este proceso primario se hace visible a través de los sueños nocturnos; los sueños diurnos, que es cuando nuestra mente se va y empieza a divagar despierta y nos damos cuenta, después, que acabamos de montarnos toda una película mientras estábamos, por ejemplo, en nuestro coche, esperando a que el semáforo se pusiera en verde; y por último también a través de los actos fallidos.

No soñamos solo cuando estamos dormidos. Soñamos todo el tiempo. Ese proceso primario del que os hablaba está activo todo el rato. Pero solo somos capaces de captarlo cuando el resto de las funciones de nuestro pensamiento están dormidas.

No todas las personas sueñan. Hay muchas personas que viven siempre dentro de un sueño, que significa que no pueden diferenciar entre lo que es soñar y lo que es estar despierto. Están atrapados. Pero éstas son solo las personas que están diagnosticadas de enfermedades mentales severas.

El resto de personas, todas soñamos, solo que unas nos acordamos al despertar y otras no nos acordamos. Cuando no nos acordamos suele ser porque estamos viviendo etapas de andar muy desconectados. Pero basta que alguien se interese por lo que soñamos, como cuando entramos en una psicoterapia, para que empecemos a recordar nuestros sueños con facilidad.

No quiero cansaros. Lo dejamos aquí. En mi próximo post os hablaré de qué quieren decir los diferentes personajes que salen en nuestros sueños.

Coral López