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LO QUE NECESITAN LOS NIÑOS

MALVAVISCO

Porque como decía Plutarco en su célebre frase: “La mente no es un vaso para llenar, sino una lámpara para encender”. Por eso:

1.- Escucha a tu hijo sin interrumpirle ni dar por hecho lo que va a decir. Déjale espacio para expresarse. Si se atasca o tartamudea no termines nunca las frases por el.

2.- Presta sobre todo atención y recoge la emoción que subyace a las cosas que te cuenta. “Esto debe hacerte sentir muy enfadado” o “seguro que te pone muy contento”, mas que entrar a valorar el contenido concreto de lo que te cuenta o a darle un consejo. Recogiendo su emoción le ayudas a desarrollar inteligencia emocional.

3.- No pienses por tu hijo. No le des las soluciones ni las respuestas. Lo mejor que se puede hacer por un niño cuando nos pregunta es devolverle la pregunta “¿Y tu que crees?”. De nada vale que le explique a mi hijo de 5 años por qué no se cae la luna, simplemente lo memorizará o lo olvidará, solo se quedará con la idea de que listo es su papá. Si le devuelvo la pregunta el niño pondrá a trabajar su imaginación, su pensamiento. Esto es realmente lo importante, que encienda su propia lámpara.

4.- Déjale controlar su pequeño mundo. Que elija que ropa se pone hoy, que decore a su manera su habitación, que pueda decidir quien entra y quien deja fuera de su cuarto. Permítele que te eche de su cuarto cuando se enfada contigo. Déjale servirse en el plato la cantidad que quiera. Le ayudarás a desarrollar su sentimiento de autoestima.

5.- Déjale opinar. Interésate por su punto de vista. No juzgues sus respuestas como buenas o malas pues de lo contrario no se atreverá a volver a dar su opinión, no desarrollará su criterio propio. Sólo si no le juzgas sentirá que la relación contigo es un espacio seguro en el que puede compartir lo que piensa. Pregúntale el por qué de las cosas que expresa y pide que razone lo que dice.

6..- No le preguntes que hizo hoy en el colegio, qué comió. Al final los niños se acorazan contra las preguntas. Cuéntale mejor como te fue a ti tu día, lo mejor y lo peor que te ha pasado. El te contará como le fue el suyo.

7.- No le controles, no estés encima de el. Si la relación que estableces con él es de control no le dejarás crecer, porque el mensaje que le envías es que solo tu sabes como se hacen las cosas. A el solo le quedará desentenderse. Luego te quejaras de que tu hijo está desmotivado.

8.- No hagas nada por él que pueda hacer él por si mismo. Déjale probar y equivocarse.

9.- Por supuesto no le grites, no le ofendas.

10.- Cuando se enfade permítele decir que no te quiere, que eres mala o malo, que eres una mala madre.

11.- No le digas lo guapo ni lo listo que es. Refuerzale las ganas de aprender que tiene y el esfuerzo que ha hecho cada vez que te muestre las cosas que hace.

12.- Reconoce delante de él cuando te has equivocado o metido la pata. Aprenderá a hacer lo mismo. Los niños aprenden de lo que hacemos, no de lo que decimos.

Recuerda que la familia es el primer laboratorio de la vida. Lo niños practican en ella lo que luego se llevan fuera. Si el niño solo aprende a obedecer y no a pensar, obedecerá luego en el grupo de amigos, no tendrá criterio propio, buscará quien le dirija.

Coral López