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SUEÑOS

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¿QUE PIENSAS DE LOS SUEÑOS?

Me gustaría complementar la sección de sueños  aportando un breve análisis de algunos sueños trabajados en sesiones de psicoterapia a lo largo de mi trayectoria profesional. Estos sueños serán publicados siempre con el consentimiento y la aprobación de la persona que los soñó y manteniendo oculta su identidad.

Nuestro interés es compartir y mostrar la importante tarea que se consigue en psicoterapia en el sentido de descubrir aspectos desconocidos del mundo interno y ver cómo los sueños son una herramienta clave para ello. Al desenredar y elaborar los conflictos ocultos en el inconsciente abrimos la puerta al crecimiento personal.

Quizá este tema motive la curiosidad por la enorme riqueza que procede del inconsciente, cuyo acceso más directo, además de los lapsus y los actos fallidos, es a través de los sueños. Freud, en 1900, habló de los sueños como “la vía regia hacia el conocimiento de lo inconsciente , dentro de la vida anímica”.

Un adolescente de 15 años, que coquetea con las drogas, sueña lo siguiente:
“Voy conduciendo un coche, aunque curiosamente no sé conducir. Voy por caminos llenos de barro y curvas y empiezo a notar que el coche se acelera solo y va alto de revoluciones. Cada vez es más fuerte la fuerza que coge y empiezo a pisar el freno con todas mis fuerzas pero el coche no frena. Después de mucho esfuerzo consigo pararlo algo y pienso que la única solución es sacar la llave y desconectar el motor para no estrellarme. Ahí me despierto”

Tras un análisis del contexto en que tuvo lugar el sueño y de las asociaciones que el paciente aportó, podemos pensar que el sueño está hablando de impulsos sin control que deben tener que ver con la agresividad y la sexualidad, ante los cuales este adolescente siente que se queda sin recursos mentales para poner freno y que encuentra, como forma de enfrentar el problema, la desconexión, en este caso a través de las drogas.

La psicoterapia le ayudó a aprender a conducir sus impulsos emocionales adecuadamente a través del pensamiento, sin desconectarse, y a discriminar cuando en la vida, ante situaciones difíciles, uno tiene que frenar, cambiar de dirección o acelerar, para no estrellarse.

Patricia Soláns

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“Relatos salvajes”

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Esta interesante película argentina habla de las pasiones humanas, que nos igualan a todos, pues se dan igual en pobres y ricos, hombres y mujeres.

Escrita y dirigida magistralmente por Damián Szifron, es una antología de seis cortos, independientes entre sí, pero que todos guardan un denominador común. “He querido encontrar el conflicto y tratar ese conflicto de la forma más directa” -declara Szifron-

Y tantos y tan intensos son los conflictos que se muestran que las emociones son llevadas a extremos: el rencor, el odio, el resentimiento, la rivalidad, la frustración, la avaricia, la cobardía, los celos, la venganza…¿quien no ha sentido alguna vez deseos de culpabilizar a otros por los fracasos propios y vengarse de ellos? ¿O ganas de matar a otro conductor que nos hace una faena al volante? ¿O una enorme frustración ante las reclamaciones a organismos oficiales? ¿Deseos de venganza ante un daño o perjuicio infligido a un ser querido? ¿Querer proteger a un familiar u amigo aun saltándose los limites legales? ¿Y qué decir de los celos, que pueden hacer perder la cabeza y desear lo peor a la persona amada?

Todas estas cuestiones, y la violencia irracional y sin control que acarrean, son tratadas en esta original película, con personajes reales que facilitan la identificación y con situaciones que nos plantean la cuestión: todos podemos tener fantasías salvajes en algunos momentos de nuestra vida, pero ¿a donde nos conduce dejarnos llevar por el impulso irracional que nos empuja a cumplirlas? Esta pregunta sugiere  plantearnos limites muy importantes en nuestras vidas: el límite entre la fantasía y la realidad o entre el pensamiento y la acción. Diferenciar la fantasía de la realidad nos permite mantener en el pensamiento algunas ideas, emociones o sensaciones que podrían ser muy conflictivas si las llevamos a la acción. Pensar o recapacitar va en contra de la actuación porque no se va a poder disfrutar del placer de la descarga de la agresión.  Si uno piensa, no descarga y hay frustración, pero esta frustración es necesaria de soportar para no vivir bajo el mandato de los impulsos, que como vemos en la película, pueden llevarnos a fines desastrosos. Pensar amenaza la satisfacción de actuar y agredir a los demás. Si se reflexiona, se piensa y se recapacita sobre algo que puede ser peligroso es más probable que no se lleve a la acción.

A los que os gusten las películas que os hagan sentir y pensar, os sugiero ir a verla.

Patricia Soláns

¿PARA QUÉ SIRVEN LOS SUEÑOS?

 

SUEÑO 2

 

Una mujer joven sueña que baila formidablemente , un niño sueña que recorre su casa en la noche con una linterna en la mano, una anciana sueña que alguien devora un bebe, un enfermo de cáncer sueña que le pasa por delante, en una estación, el vagón de carga de un tren lleno de cadáveres de soldados muertos.

Los sueños son pensamientos en forma de imágenes. A través de ellos expresamos cosas, nos decimos cosas. Al soñar nuestra mente nos pone delante de los ojos cuáles son nuestros conflictos emocionales no resueltos, como un recordatorio periódico, como un ejercicio para encontrar la manera de repararse y mejorarse a si misma.

Cuando soñamos nuestra mente hace una función muy parecida a la que hace nuestro estómago cuando comemos, que consiste de digerir nuestra experiencia emocional del momento. Gracias a esta digestión la experiencia emocional puede ser transformada, comprendida y almacenada en forma de memoria.

Los sueños son una radiografía natural que nos devuelve la imagen de cómo nos han impactado emocionalmente los acontecimientos más significativos  del día.

Los sueños pertenecen al proceso primario de nuestro pensamiento, mientras que nuestros pensamientos conscientes pertenecen al proceso secundario. Es algo así como estar pensando en dos planos a la vez.

Este proceso primario se hace visible a través de los sueños nocturnos; los sueños diurnos, que es cuando nuestra mente se va y empieza a divagar despierta y nos damos cuenta, después, que acabamos de montarnos toda una película mientras estábamos, por ejemplo, en nuestro coche, esperando a que el semáforo se pusiera en verde; y por último también a través de los actos fallidos.

No soñamos solo cuando estamos dormidos. Soñamos todo el tiempo. Ese proceso primario del que os hablaba está activo todo el rato. Pero solo somos capaces de captarlo cuando el resto de las funciones de nuestro pensamiento están dormidas.

No todas las personas sueñan. Hay muchas personas que viven siempre dentro de un sueño, que significa que no pueden diferenciar entre lo que es soñar y lo que es estar despierto. Están atrapados. Pero éstas son solo las personas que están diagnosticadas de enfermedades mentales severas.

El resto de personas, todas soñamos, solo que unas nos acordamos al despertar y otras no nos acordamos. Cuando no nos acordamos suele ser porque estamos viviendo etapas de andar muy desconectados. Pero basta que alguien se interese por lo que soñamos, como cuando entramos en una psicoterapia, para que empecemos a recordar nuestros sueños con facilidad.

No quiero cansaros. Lo dejamos aquí. En mi próximo post os hablaré de qué quieren decir los diferentes personajes que salen en nuestros sueños.

Coral López

La Psicoterapia hoy. ¿Podemos vivir sin pensar?

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Algunas emociones son dolorosas y hay personas que prefieren no pensarlas, no saber que existen o intentar no sentirlas.

Me gustaría hacer una pequeña reflexión sobre que pasa cuando el conflicto que subyace a los síntomas no se trata.

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Cada vez observamos más en las consultas de psicología la llegada de pacientes que viven inmersos en el mundo de la acción y poco en el mundo del pensamiento. Si no profundizamos en este hecho esto podría parecer que tiene poca importancia, pero en realidad si la tiene, pues el mundo de la acción nos lleva a la falta de reflexión y eso supondría hacer las cosas sin pensar, con las consecuencias que ello acarrea.

Cuando un conflicto no se piensa no se puede digerir y por ello, al no dar salida a ese conflicto a través del pensamiento y de la palabra, las posibilidades de darle salida son:

descontrol en la acción
somatizaciones
drogas
psicosis

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Ninguna de estas salidas es saludable para el funcionamiento mental. Pensemos algo sobre cada una de ellas.

Vivir en la acción es una forma de vivir sin pensar. Es una defensa para no pensar cosas dolorosas. Muchas personas viven corriendo de un lado a otro sin detenerse a sentir o a pensar. Otras se enredan en conductas descontroladas como puede ser el comer en exceso o, en un caso extremó, conductas delictivas.

En cuanto a los trastornos psicosomáticos podríamos hacer un paralelismo entre el funcionamiento mental y el funcionamiento del aparato digestivo. Pensar y sentir las emociones es la forma que tiene nuestro aparato mental para digerirlas, elaborarlas. Cuando las emociones no llevan su proceso de digestión mental, es el cuerpo el que se convierte en depositario de ellas sufriendo desde pequeñas molestias (dolores de cabeza, molestias digestivas…) hasta enfermedades de mayor consideración (colitis ulcerosa, obesidad, asma bronquial, algunos desórdenes cardiovasculares, hipertensión, migrañas, algunas enfermedades de la piel, etc).

Una salida muy común y, en parte, socialmente aceptada, al conflicto psíquico, son las drogas. Desde el tabaco que “calma la ansiedad” hasta la heroína que “tranquiliza las angustias más persecutorias”. Pero las drogas, sean en forma de alcohol, de cocaína o, en el mejor de los casos, en forma de “pastillas para la ansiedad”, no resuelven el conflicto, sino que lo camuflan, lo tapan.
Es ahí donde cada cual elige que quiere hacer con su vida: si vivir tapando los problemas y los conflictos o vivir pudiendo pensar en ellos, aunque duelan, porque queramos o no, los conflictos son parte de la vida.

Todas las conductas anteriormente descritas conllevan en mayor o menor grado vivir en la desconexión emocional, pero podríamos decir que en la psicosis esto ocurre como una forma extrema de la mente para no sentir dolor psíquico.

Patricia Solans

¿Existe la cura milagrosa?

foto psicoterapia

Nuestra sociedad camina cada vez más hacia la rapidez (búsqueda de objetivos inmediatos sin poder tolerar la espera y la frustración) y hacia la consecución de metas materialistas (voracidad por tener objetos caros o de último modelo donde siempre se quiere más). Ante esta demanda de satisfacción inmediata se buscan soluciones rápidas pero que pueden resultar ser un “parche” en vez de una solución auténtica y verdadera.

Por ello, asistimos a la época de las pastillas: pastillas para dormir, pastillas para adelgazar, pastillas para la ansiedad, pastillas para concentrarse, pastillas para no estar triste… Podríamos enumerar un sinfín de remedios que prometen ser milagrosos pero que la realidad es que lo que hacen es camuflar el síntoma sin poder entonces desarrollar recursos mentales propios para enfrentar el conflicto que subyace. Estas píldoras nos hacen cada vez más dependientes de ellas y más frágiles para enfrentar problemas. Nos llevan a evitar el conflicto en vez de entenderlo y enfrentarlo.

La psicoterapia permite ayudar al paciente a desenredar el nudo conflictivo que esta produciendo síntomas, y por lo tanto a aliviar el dolor psíquico, sin necesidad de medicación o al menos en un gran número de casos. Aportamos la posibilidad de entender el conflicto y liberar así los nudos que producen malestar. La clave para ello sería : “entender calma“.

El objetivo sería desarrollar las capacidades de independencia y autonomía para no depender de una pastilla para dormir, para pensar, para calmarse…

Patricia Solans