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CUANDO EL SUFRIMIENTO PROCEDE DEL MUNDO INTERNO….

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Con frecuencia escucho en la consulta personas que dicen sentirse afortunadas en lo referente a haber alcanzado un buen nivel de bienestar en su vida: con su pareja, en el ámbito profesional, personal y económico. Sin embargo, refieren sentir a menudo sensaciones de malestar o desasosiego, que parece que tienen poco que ver con el mundo que les rodea.

Son pacientes que acuden a psicoterapia ante el planteamiento de “tengo lo que deseo en la vida pero no me siento bien”.

El problema no procede del mundo externo sino que el enemigo está dentro de uno mismo.
¿Puede uno mismo autocastigarse a no disfrutar de lo que tiene alrededor, privándose de oportunidades que la vida le ofrece?

Cuando esto ocurre es importante llegar a un conocimiento personal más profundo para lograr una estabilidad emocional y maduración de la personalidad.

Saber de donde viene el problema es el primer paso para resolverlo. ¿Dónde puede tener origen el conflicto?

Suele ser en el terreno familiar donde se elaboran los cimientos afectivos. Cuando la familia presenta un ambiente conflictivo y cargado de tensiones, el niño crece con una actitud de desconfianza básica, pudiendo esto afectar a su autoestima y a su futuro bienestar emocional. No reconocerse como alguien importante y valioso, merecedor de una vida plena, puede tener que ver con profundos sentimientos de culpa, procedentes de la infancia, que conducen a un autocastigo.  Pueden ocurrir también experiencias traumáticas que detienen nuestro crecimiento interno y nos dejan atrapados repitiendo situaciones y con un gran pesimismo y desesperanza en que las cosas puedan cambiar. A su vez, ser muy exigente o poco benévolo consigo mismo puede producir una profunda desaprobación de uno mismo que lleva a  estados de depresión y ansiedad.

Por lo general esta forma de funcionar en la vida es fruto de un aprendizaje y maduración dificultosa.

La persona llega a comportarse consigo mismo como un enemigo al que no hay que dar la mínima oportunidad, un enemigo que nos boicotea y bloquea nuestra espontaneidad, deteniendo nuestro crecimiento personal.

Patricia Soláns.

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¿Qué es el inconsciente?

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Alguien me contó una vez que estando recién casado, y con mucha ilusión con su nuevo matrimonio, se descubría a si mismo haciendo algo que no entendía. Al salir del trabajo y tomando dirección hacia su nueva casa donde le esperaba su recién estrenada esposa, de pronto se encontraba en la puerta de la casa de sus padres. Había llegado hasta allí sin ser consciente de ello. ¿Qué le había conducido hasta allí?

En ocasiones, podemos olvidar algo importante sin saber porqué, o tener un sueño con algo que nunca querrías que pasara, o confundir el nombre de la persona amada con el de otra persona de una antigua relación frustrada… En el interior de cada uno de nosotros puede haber elementos opuestos, enfrentados y a veces confusos: se puede amar y odiar a la misma persona, desear y no desear lo mismo, saber y no saber algo, etc.

image Freud descubrió que los sueños, los actos fallidos (acciones aparentemente desprovistas de sentido por ser contrarias a la intención de la persona que las realiza) y los lapsus verbales (confusiones verbales) son las pruebas de que existe el inconsciente, uno de los sistemas del aparato psíquico y la región más profunda de la mente. Se refirió a él como los contenidos y procesos mentales que quedan fuera de la conciencia y que no pueden llegar a ella debido a que existe censura o represión. Estos contenidos mentales inconscientes suelen ser impulsos, instintos, recuerdos o deseos inaceptables para la persona, que empujan, a pesar de la censura, por hacerse conscientes. Cuando el conflicto entre consciente e inconsciente es irresoluble, se pueden desencadenar síntomas neuróticos.

Será a través del trabajo de la terapia como podremos hacer consciente lo inconsciente. Los efectos de la psicoterapia levantaran la censura y la represión y podrá brotar toda la fuerza y riqueza emocional que procede del inconsciente.

Patricia Solans

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SUEÑOS

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¿QUE PIENSAS DE LOS SUEÑOS?

Me gustaría complementar la sección de sueños  aportando un breve análisis de algunos sueños trabajados en sesiones de psicoterapia a lo largo de mi trayectoria profesional. Estos sueños serán publicados siempre con el consentimiento y la aprobación de la persona que los soñó y manteniendo oculta su identidad.

Nuestro interés es compartir y mostrar la importante tarea que se consigue en psicoterapia en el sentido de descubrir aspectos desconocidos del mundo interno y ver cómo los sueños son una herramienta clave para ello. Al desenredar y elaborar los conflictos ocultos en el inconsciente abrimos la puerta al crecimiento personal.

Quizá este tema motive la curiosidad por la enorme riqueza que procede del inconsciente, cuyo acceso más directo, además de los lapsus y los actos fallidos, es a través de los sueños. Freud, en 1900, habló de los sueños como “la vía regia hacia el conocimiento de lo inconsciente , dentro de la vida anímica”.

Un adolescente de 15 años, que coquetea con las drogas, sueña lo siguiente:
“Voy conduciendo un coche, aunque curiosamente no sé conducir. Voy por caminos llenos de barro y curvas y empiezo a notar que el coche se acelera solo y va alto de revoluciones. Cada vez es más fuerte la fuerza que coge y empiezo a pisar el freno con todas mis fuerzas pero el coche no frena. Después de mucho esfuerzo consigo pararlo algo y pienso que la única solución es sacar la llave y desconectar el motor para no estrellarme. Ahí me despierto”

Tras un análisis del contexto en que tuvo lugar el sueño y de las asociaciones que el paciente aportó, podemos pensar que el sueño está hablando de impulsos sin control que deben tener que ver con la agresividad y la sexualidad, ante los cuales este adolescente siente que se queda sin recursos mentales para poner freno y que encuentra, como forma de enfrentar el problema, la desconexión, en este caso a través de las drogas.

La psicoterapia le ayudó a aprender a conducir sus impulsos emocionales adecuadamente a través del pensamiento, sin desconectarse, y a discriminar cuando en la vida, ante situaciones difíciles, uno tiene que frenar, cambiar de dirección o acelerar, para no estrellarse.

Patricia Soláns

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

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Ante todo es importante diferenciar entre la ansiedad normal, que se da en todos los seres humanos ante una situación nueva o de cambio en la vida, y la ansiedad patológica, que es una reacción exagerada, por su intensidad o por su duración, en la cual la persona se siente angustiada sin saber porqué, o hay una angustia desproporcionada a las situaciones que se están viviendo, cuyas circunstancias no justifican la explosión de tal angustia.

Y partiendo de esta diferenciación me referiré a la ansiedad patológica que es necesaria de ser tratada.

La ansiedad es un síntoma que delata un conflicto latente. Podríamos compararlo con la fiebre como síntoma de un proceso infeccioso; podemos tratar la fiebre, pero, si no curamos la infección, el problema resurgirá.

Por ello, desde nuestro enfoque psicoterapéutico, nos centramos en el conflicto que subyace, en la raíz del problema, que es el que está produciendo ansiedad.  Vamos más allá de la simple eliminación de síntomas, tratamos de entender qué los está produciendo, ofreciendo en el tratamiento una herramienta para traducir la ansiedad en palabras, buscando de dónde proceden los temores que nos hacen sentir un excesivo estado mental de angustia. El síntoma (en este caso, la ansiedad) desaparecerá cuando ya no sea necesario para expresar un conflicto, ya que éste se ha podido resolver verbalmente.

Es frecuente descubrir la ansiedad en el cuerpo: trastornos intestinales, problemas en la piel, insomnio, taquicardias, sudoración excesiva, dificultades respiratorias… Si la ansiedad no se expresa mentalmente a través del lenguaje es el cuerpo el que se encarga de hacerla evidente.

Una vez que el médico advierta que se trata de un problema de ansiedad, es necesario resolverla en un tratamiento de psicoterapia donde se pueda trabajar el conflicto que subyace, ya que la medicación (que en algunos casos severos es necesaria) taparía los síntomas sin entenderlos.

De la elección del tipo de tratamiento dependerá que se resuelva el problema de raíz, o que se camuflen los síntomas.

Patricia Solans

CÁNCER: UNA RELACIÓN CUERPO-MENTE

CANCER

Sabemos por los estudios científicos sobre cáncer que nuestro organismo desarrolla en determinados momentos de nuestras vidas células tumorales, que la mayoría de las veces son directamente destruidas y reabsorbidas por la acción de nuestro sistema inmunológico.

Existen sin embargo situaciones emocionales intensas que influyen sobre nuestro sistema inmunológico haciendo que se deprima y deje de ser tan eficaz. Situaciones relacionadas con estrés intenso, con ansiedad mantenida, con vivencias de duelo que influyen y afectan a nuestro sistema inmunológico. Cuando éste se deprime, las células, que en otro momento hubieran sido destruidas, proliferan constituyendo un determinado tumor.

Algunos ejemplos: Muere un joven de leucemia, su padre desarrolla un cáncer de laringe ocho meses después. Una persona es despedida inesperadamente, dos meses más tarde es diagnosticada de una leucemia. Muere el marido de una pareja que llevaban juntos cincuenta años, a los seis meses se detecta un cáncer en la mujer.

Pocas veces en medicina se pregunta a los pacientes con cáncer por la situaciones vitales que han rodeado a la aparición de su enfermedad. Desde la psicología se presta especial atención esta relación. Cuando trabajamos con personas que padecen cáncer les preguntamos qué ocurrió en su vida, qué les afectó intensamente a nivel emocional, en los meses inmediatos a que les diagnosticaran la enfermedad. En la casi totalidad de los casos las personas identifican esa situación dramática: una muerte inesperada, un despido laboral, un hijo que enfermó gravemente, una traición de un socio, una separación dolorosa, un desengaño amoroso, etc.

Conocer esta relación es importante para ayudar a las personas con cáncer a hacerse fuertes contra su enfermedad a través de desarrollar los recursos mentales que necesitan en estos momentos. Si al mismo tiempo que la medicina actúa para eliminar el cáncer, con todo el conjunto de tratamientos de los que dispone, el enfermo asume un papel activo en el proceso de la enfermedad a través de revisar y “digerir”  las emociones que ayudaron a que el tumor apareciera, la intervención y el esfuerzo se hacen mucho mas completos.

Es muy frecuente descubrir en estas personas una respuesta consistente en tragarse la angustia, en no expresarla, en no darle salida ante las situaciones que les impactaron emocionalmente previamente a la aparición del cáncer. Solemos encontrar con mucha frecuencia duelos no elaborados, emociones potentísimas no digeridas.

Es muy necesario para estas personas poder contar con el acompañamiento de un profesional que sepa como ayudarles a expresar las emociones que directamente se tragaron sin expresar, de manera que puedan elaborar situaciones emocionales no resueltas.

Hay una tendencia muy extendida a pensar que siendo optimista, que siendo positivo, es todo cuanto hace falta para poder superar un cáncer. No es verdad, no es suficiente. Hace falta algo más que ser positivo.

Al tiempo que los pacientes están siendo tratados médicamente, es importante acompañarlos desde el punto de vista emocional a través de enfoques centrados en las interacciones entre la mente y el cuerpo, prestando atención a las creencias, actitudes, estilo de vida, funcionamientos psicológicos, que están afectando dramáticamente a su salud.

Coral López