Archivos Mensuales: enero 2015

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE LA FAMILIA?

F.RECIEN NACIDO

La familia presta unas funciones a cada nuevo niño que nace en su seno que son indispensables para que pueda desarrollarse como ser humano. Todos conocemos las historias de los niños-lobos, que crecen entre animales, y lo limitado de su desarrollo como personas.

Importantísimas son las funciones que ofrece la familia de cobijo, abrigo, alimento, sostén económico, etc.., pero no nos estamos refiriendo a éstas. Hablamos de las funciones mentales que los padres, sin ser conscientes de ello, ponen al servicio de sus hijos.

El niño al nacer carece de estructura en su pensamiento. Esta se va desarrollando a partir de los pares opuestos de sensaciones agradables y desagradables, frío-calor, confort-incomodidad, duro-blando, etc.. dispensadas a partir de los cuidados que el niño recibe.

Los padres proporcionan una estructura en la medida que tienen la capacidad de dar significado, comprender, descifrar y dar respuesta a las necesidades emocionales de su hijo.

¿Cómo se establece esta estructura? El bebé experimenta tensión por la presencia de determinadas necesidades que comunica sin palabras, que exporta hacia fuera, a los padres. Los padres comprenden, recogen, estas necesidades. Se establece una comunicación benéfica que devuelve al niño la sensación satisfecha de sentirse comprendido. Lo que hacen los padres es metabolizar las tensiones que el niño les exporta y devolverle la sensación de seguridad de que tiene un espacio en la mente de sus padres. Le devuelven sobre todo la experiencia de que las emociones incómodas son manejables, digeribles, susceptibles de ser transformadas. En la medida que esta experiencia se repite en el tiempo se va generando en el niño una relación de confianza con el mundo, se establece una estructura de seguridad que hace que se afiance el sentimiento de autoestima en el niño, que es la base después para la pasión por descubrir cosas y adentrarse en el mundo, que ayuda al niño separarse del abrazo seguro de los padres, a ganar independencia y autonomía.

Esta estructura que al inicio es externa – la ponen los padres- a través de los diferentes procesos de identificación que están en la base del crecimiento emocional, se va internalizando, se va colocando dentro. Así el niño va incorporando la función de contención que originariamente aportan los padres, de calmarse a si mismo, de tolerar la espera y de superar la frustración, desarrollando su propia capacidad de pensar y de aprendizaje.

Lamentablemente hay ocasiones en que no se establece esta comunicación beneficiosa. Pongámonos en el caso de un niño que exporta su tensión y al otro lado hay unos padres que no quieren o no saben recoger y metabolizar esas sensaciones. En la medida que esta secuencia se repite en el tiempo, lo que ese bebé recibe de vuelta es la sensación de no comprensión, que hace que se incremente su tensión y su necesidad de exportarla intensificada hacia fuera. El niño crecerá entonces abrumado por emociones que el solo no puede gestionar, estableciéndose una vivencia de vulnerabilidad y desprotección.

A partir de este tipo de interacción se asienta la estructura del pensamiento de cada niño y el tipo de vínculo que establecerán luego con el mundo.

Por esto es tan fundamental el papel de la familia para el crecimiento de los seres humanos.

Coral López